Aviso legal y fiscal: este contenido es información general y educativa, no asesoramiento legal, fiscal o laboral individualizado. Las cifras, plazos y trámites descritos son orientativos y pueden cambiar. Antes de darte de alta como autónomo o constituir una sociedad, consulta la fuente oficial (Agencia Tributaria, Seguridad Social, Registro Mercantil) y, si tu caso lo requiere, a un gestor o asesor colegiado.

Crear una SL tiene su propia guía en este sitio, pero cerrarla es un proceso igual de reglado que casi nadie explica hasta que le toca hacerlo. No basta con dejar de facturar: hay que disolver formalmente la sociedad, liquidarla y darla de baja en los organismos correspondientes, o sigue generando obligaciones fiscales aunque esté inactiva.

Paso 1: Junta General y acuerdo de disolución

Todo empieza con una Junta General Extraordinaria en la que los socios acuerdan la disolución y nombran a un liquidador (puede ser el propio administrador). Hace falta la mayoría reforzada que fijen los estatutos, habitualmente dos tercios del capital social — conviene revisar los estatutos concretos de tu SL antes de convocarla, porque el requisito exacto varía.

Paso 2: escritura pública ante notario

El acuerdo de disolución y apertura del periodo de liquidación se eleva a escritura pública ante notario. El coste de esta escritura suele moverse entre 150 € y 400 € en sociedades sin activos relevantes, pudiendo subir si la SL tiene patrimonio que repartir entre los socios.

Paso 3: inscripción en el Registro Mercantil

Con la escritura ya firmada, se inscribe la disolución en el Registro Mercantil correspondiente. Este trámite añade normalmente menos de 100 € al proceso.

Paso 4: bajas en Hacienda y Seguridad Social

Una vez completada la liquidación (reparto del patrimonio restante, si lo hay, entre los socios), toca dar de baja la sociedad en Hacienda (modelo censal correspondiente) y en Seguridad Social. Hasta que estas bajas no están hechas, la SL sigue teniendo obligaciones formales aunque no facture nada.

Una SL inactiva sin disolver sigue obligada a presentar cuentas anuales y declaraciones aunque no tenga actividad — el coste de "dejarla ahí" acumulado varios años suele salir más caro que afrontar el proceso de disolución.

Preguntas frecuentes

¿Puedo disolver la SL yo mismo sin gestoría ni abogado?

La escritura notarial y la inscripción registral son trámites que puedes impulsar directamente, pero la mayoría de socios prefieren apoyo profesional porque un error en el reparto del patrimonio o en las bajas fiscales puede generar responsabilidades posteriores para los propios socios.

¿Qué pasa si la SL tiene deudas pendientes al disolverla?

El liquidador debe primero pagar las deudas con el patrimonio social antes de repartir nada entre los socios; si las deudas superan el patrimonio, el proceso se complica y puede derivar en un concurso de acreedores en vez de una disolución ordinaria.

¿Cuánto tiempo tarda todo el proceso de principio a fin?

En una SL sin patrimonio complejo ni deudas, el proceso completo (Junta, escritura, registro y bajas) suele resolverse en unas semanas; se alarga considerablemente si hay que liquidar activos, cobrar deudas pendientes de clientes o repartir bienes entre varios socios.