Manual práctico de autoempleo 2018

4.2 La Sociedad Anónima

La sociedades Anónimas se encuentra regulada en el Real Decreto Legislativo 1564/1989, de 22 de diciembre, por  el  que  se  aprobó  el  texto  refundido de la Ley de Sociedades Anónimas.

Se trata de la sociedad mercantil por excelencia, teniendo dicho carácter mercantil y personalidad jurídica propia, cualquiera que sea su objeto.

Sus principales características son las siguientes:

  • Su constitución ha de ser formalizada mediante escritura pública e inscrita en el Registro Mercantil.
  • En la denominación deberá figurar necesariamente la expresión “Sociedad Anónima” o su abreviatura “SA”.
  • El capital social, constituido por las aportaciones de los socios, no podrá ser inferior a 60.101,21 euros. Deberá estar totalmente suscrito en el  momento de la constitución de la sociedad y desembolsado, al menos, en un 25%. El capital restante deberá desembolsarse en el plazo máximo previsto en los estatutos sociales. A la sociedad se le puede dotar de capital mediante aportaciones dinerarias, es decir  de dinero  en metálico o mediante aportaciones no dinerarias, es decir, aportando a la sociedad  cualquier clase de bienes o derechos patrimoniales susceptibles de valoración económica. Sin embargo no pueden ser objeto de aportación a una sociedad el trabajo o los servicios.

Su nacimiento se realiza mediante el otorgamiento ante notario,  para  su posterior  inscripción  en  el Registro Mercantil, mediante la escritura de constitución  de la sociedad, que contendrá, como mínimo:

  • Nombres, apellidos y edad de los otorgantes si fuesen personas físicas, o la denominación o razón social si son personas jurídicas.
  • Voluntad de los otorgantes de fundar una sociedad anónima.
  • Metálico, bienes o derechos que cada socio aporte o se obligue a aportar.
  • Cuantía de los gastos de constitución.
  • Estatutos que han de regir el funcionamiento de la sociedad.
  • Nombres, apellidos y edad de las personas que se encarguen inicialmente de la administración y representación social, o su denominación social, nacionalidad y domicilio.

Las normas internas que ha de regir la  vida diaria de la  sociedad  y su funcionamiento  se recogen en los Estatutos  Sociales, en ellos obligatoriamente, se hará constar:

  • La denominación social. El objeto social.
  • La duración de la sociedad.
  • La fecha de inicio de operaciones. El domicilio social.
  • El capital social, expresando la parte de su valor no desembolsado, así como la forma y plazo  máximo  en  que han de satisfacerse los dividendos pasivos.
  • El número de acciones, valor nominal,  clase  y  serie,  importe desembolsado y si están representadas por medio de títulos o de anotaciones en cuenta.  En el caso de títulos, deberá indicarse si son nominativas o al portador y si se prevé la emisión de títulos múltiples.
  • La estructura del órgano de administración, número de administradores, que en el  caso del Consejo no será inferior a tres. El modo de deliberar y adoptar acuerdos.
  • La fecha de cierre del ejercicio social que, en su defecto, será el 31 de diciembre de cada año. Las restricciones a la libre transmisibilidad de las acciones, cuando se hubiesen estipulado.
  • El régimen de prestaciones accesorias.
  • Los derechos especiales de los socios fundadores o promotores de la sociedad.

La escritura de constitución y cualquier acto posterior que realice la sociedad deberá inscribirse en el Registro Mercantil, ya que por la enorme influencia que los actos de estas sociedades pueden tener para la economía, la sociedad anónima está obligada a la máxima publicidad registral.

La sociedad deberá tener necesariamente su domicilio dentro de España, debiendo estar situado en el lugar en que se halle el centro de su efectiva administración y dirección, o en donde radique su principal establecimiento o explotación. Si existiese  discrepancia  entre  el  domicilio  elegido  para  la sociedad y el lugar en que se halle el centro de su efectiva administración  y dirección o en donde radique su principal establecimiento o explotación, los  terceros podrán considerar como domicilio cualquiera de los dos.

El domicilio determinará, entre otras cuestiones, el lugar de cumplimiento de sus obligaciones, especialmente las de carácter fiscal, el lugar de celebración de las Juntas Generales, salvo las de carácter universal, los periódicos en los que se publicarán los anuncios exigidos por la Ley para determinados actos sociales, así como el Registro Mercantil en el que deberá ser inscrita la sociedad.

Las Sociedades Anónimas, con independencia de cuál sea su domicilio, pueden crear sucursales en cualquier lugar del territorio español o del extranjero.

En cuanto  al  objeto  social,  éste  determina la actividad a la que la sociedad Anónima se va a dedicar y puede estar compuesto por una o varias actividades. Si se prevé la posibilidad  de  que la  sociedad  llegue a  desarrollar  diversas actividades, pueden incluirse todas ellas en su objeto social, aunque inicialmente no las desarrolle todas o incluso aunque nunca llegue a realizarlas todas. También es posible ampliar, modificar o sustituir el objeto de la sociedad una vez constituida ésta. Determinadas actividades están reservadas por Ley a las Sociedades Anónimas exigiéndose para su desarrollo que dichas sociedades revistan unas características especiales, en cuanto a capital mínimo, objeto exclusivo, etc.. así sucede con  las Sociedades Bancarias,  Farmacéuticas,  Gestoras de Fondos de Pensiones, Leasing, Seguros y otras.

Los órganos de la Sociedad anónima serás los mismos que veíamos en el caso de la limitada, es decir, se componen de:

  1. Junta General de accionistas, se trata del órgano deliberante que expresa con sus acuerdos la voluntad social. Se define como reunión de accionistas, debidamente convocados para deliberar y decidir por mayoría sobre asuntos sociales propios de su competencia. En el caso de la S.A., existen dos tipos de Juntas
    1. La Junta General Ordinaria, que se reunirá necesariamente dentro de los seis primeros meses de cada ejercicio, para censurar la gestión social, aprobar las cuentas del ejercicio anterior y resolver sobre la aplicación del resultad.
    2. a Junta Extraordinaria, que deberá ser convocada por los administradores, cuando lo estimen conveniente para los intereses sociales o cuando lo solicite un número de socios titular de, al menos, un 5% del capital social. La convocatoria deberá hacerse por anuncio publicado en el Boletín Oficial del Registro Mercantil y en uno de los diarios de mayor circulación en la provincia con quince días de antelación a la fecha fijada para la celebración de la Junta.
  2. El Consejo de Administración, se trata del órgano ejecutivo encargado de la gestión permanente de la sociedad y de representar a la misma en sus relaciones con terceros.

Facultades y deberes de los administradores:

  • Convocar las Juntas Generales.
  • Informar a los accionistas.
  • Formular y firmar las cuentas anuales y redactar el informe de gestión.
  • Depositar las cuentas en el Registro Mercantil.

Los administradores pueden ser personas físicas o jurídicas y, a menos que los estatutos dispongan lo contrario, no se requiere que sean accionistas.

La sociedades Anónimas tienen la obligación de presentar cuentas anuales, éstas han de ser formuladas por los administradores de la sociedad en el plazo máximo de tres meses a contar del cierre del ejercicio social, y deben ir acompañadas de un informe de gestión y de la propuesta de aplicación del resultado. Irán firmadas por todos los administradores, serán revisadas por los auditores de cuentas y se someterán finalmente a la aprobación de la Junta General.

Las cuentas anuales, que forman una unidad, deben ser redactadas con claridad y mostrar la imagen fiel del patrimonio, de la situación financiera y de los resultados de la sociedad. Comprenderán:

  • El balance.
  • La cuenta de pérdidas y ganancias.
  • La memoria.

Su no presentación implica el cierre en el Registro Mercantil de la hoja correspondiente a  dicha  sociedad,  de  modo  que la sociedad no podrá inscribir nada más hasta que dicha hoja  se reabra,  la  consecuencia  será que dicha sociedad tendrá muy complicado operar en el tráfico jurídico al no poder inscribir nada más en el Registro Mercantil.