Manual práctico de autoempleo 2018

9.3 Estimación ingresos y gastos.

El resultado de la empresa vendrá determinado por la diferencia entre los ingresos y los gastos necesarios para llevar a cabo la actividad empresarial generados durante el ejercicio económico.

La principal partida dentro del epígrafe de los ingresos la constituyen las ventas, por lo que, resulta fundamental hacer una estimación de las mismas de la forma más ajustada posible. Para  ello  habrá  que tener en cuenta  las estimaciones que se han hecho previamente tanto de la  demanda como de los precios de venta, detallando cada uno de  ellos para  las  distintas líneas de  productos  o  servicios  que oferte la empresa. Es importante tener en cuenta que la cifra de ventas  estimada no puede  exceder  de la  capacidad  de recursos productivos y humanos con los que cuenta la empresa. Con el objetivo de poder tener  en cuenta la posible estacionalidad que pueda afectar a la empresa para el primer año se elaborará un presupuesto de ventas mensual, de cuya suma obtendremos el presupuesto de ventas anual, y a partir de ahí, se harán las previsiones de las ventas de los años siguientes, normalmente aplicando un porcentaje de crecimiento estimado a las ventas del año anterior (se pueden realizar también mediante la estimación de forma separada del incremento del precio y del incremento del número de unidades vendidas o servicios prestados).

Presupuesto de ventas para el primer año

Nota: L1, son las distintas líneas de productos o servicios que oferta la empresa. El total de ingresos de cada línea vendrá determinado por la multiplicación del número de unidades vendidas (uds) por el precio. En función del sector de actividad de la empresa, ésta deberá hacer los ajustes que considere convenientes.

Presupuesto de ventas para los años siguientes

Además de los ingresos de explotación, la empresa puede contar con otros ingresos, por ejemplo de tipo financiero, relativos al cobro de intereses o dividendos por las inversiones financieras, tanto a largo como a corto plazo, que posea.

En cuanto a los gastos de la empresa, para llevar a cabo la estimación de los mismos durante el primer año de actividad es habitual establecer la siguiente clasificación:

Costes variables. Son aquellos que varían  al  hacerlo la cifra de ventas, por tanto, están directamente relacionados con las ventas. Una vez estimados los costes variables para el primer año (se suele hacer un presupuesto de gastos mensual), los de los años siguientes se estiman aplicando el mismo porcentaje sobre las ventas que representaron cada uno de los gastos variables durante el primer año. Entre los más habituales se encuentran los siguientes:

  1. Consumo de materias primas o productos. Se calculan sumando a las existencias iniciales las compras y restándole al resultado las existencias finales.
  2. Gastos de personal (mano de obra directa). Salarios brutos y seguridad social a cargo de la  empresa  de las personas que intervienen directamente en la actividad de la empresa.
  3. Publicidad. Cuando el presupuesto de publicidad se determina como un porcentaje de las ventas (si se estimara como una cantidad fija, sería un coste fijo).

Costes fijos. Son aquellos que son independientes del nivel de ventas de la empresa, por tanto, una vez  estimados  los del  primer año para  la estimación de los años siguientes se toman como referencia los del año anterior y se suelen incrementar en función del IPC. Entre los más habituales están los siguientes:

  1. Compra de aprovisionamientos: material de oficina.
  2. Arrendamientos. Cuotas pagadas por el alquiler del local en el que la empresa desarrolla  su  actividad  cuando éste no es propiedad de la empresa.
  3. Reparaciones y conservación.
  4. Servicios de profesionales independientes. Gastos de gestoría, asesoría…
  5. Suministros. Agua, luz, teléfono…
  6. Tributos. Tributos y tasas de actividad como la Licencia de Apertura.
  7. Gastos de personal (mano de obra indirecta). Salarios brutos y seguridad social a cargo de la empresa de las personas que no intervienen directamente en la actividad de la empresa.
  8. Amortizaciones. Se dotan para compensar la pérdida de valor de las inversiones del activo. Existen diversos métodos de cálculo siendo el más habitual el método  lineal  que consiste en  dotar  cada  año,  hasta el  final de la vida útil del elemento, el resultado de dividir el precio de adquisición, al que se le descuenta el posible valor residual, entre el número de años  de la  vida útil del  elemento en cuestión.  La amortización se calcula de forma individualizada para cada uno de los elementos.

Hay que tener en cuenta que hay determinados gastos cuya clasificación como fijos o variables dependerá de la política establecida en la empresa, o del sector de actividad, por lo que la clasificación  anterior es meramente orientativa, correspondiéndole  a cada empresa hacer su propia clasificación.

Presupuesto de gastos para el primer año

Nota: En función del sector de actividad de la empresa, ésta deberá considerar qué costes son variables y cuáles son fijos. Es conveniente hacer la estimación desglosada para cada uno de los costes variables y fijos que se consideren en la empresa para tener un mayor nivel de información.

Presupuesto de gastos para los años siguientes

Nota: El IPC a utilizar será la estimación que esté disponible para el año a estimar.

Otro tipo de gastos a los que tiene que hacer frente la empresa son los gastos financieros, siendo los más habituales los intereses que tiene que pagar la empresa por los préstamos o créditos pendientes de devolver, o por las operaciones de arrendamiento financiero, que figurarán en los correspondientes cuadros de amortización de los mismos, así como las distintas comisiones que cobran las entidades financieras por las operaciones realizadas.

Una vez estimados los principales ingresos y gastos de la empresa se puede determinar  cuál  es el margen bruto de la misma como diferencia entre los ingresos obtenidos fundamentalmente por las ventas, y los gastos variables.

Margen bruto = Ventas – Costes Variable

Por tanto, esta es la cantidad de la que dispone la empresa para poder hacer frente a los gastos fijos. Lo deseable es obtener un margen bruto por un valor suficiente como para  permitirnos  cubrir  los  costes fijos, y poder además contar con un excedente adicional que nos permita obtener un resultado positivo en el  ejercicio.  La diferencia  entre el  margen  bruto y los gastos  fijos, entre los que se incluyen las amortizaciones, nos dará como resultado el beneficio antes de intereses e impuestos.

Beneficio antes de intereses de impuestos (BAII) = Margen bruto – Costes Fijos

Si a este resultado se le  suman  los  ingresos  financieros y  se le restan los gastos financieros obtendremos el beneficio antes de impuestos. Beneficio antes  de impuestos (BAI) = BAII + Ingresos financieros – Gastos financieros

Sobre esa cantidad, será sobre la que haya que calcular el Impuesto de Sociedades a pagar, siendo  el tipo aplicable para  las empresas  de reducida  dimensión del 25 por ciento (no obstante, es conveniente verificar el tipo aplicable para cada empresa que puede variar en función de su dimensión y forma jurídica).

Beneficio neto (resultado del ejercicio que habrá  que decidir  si se queda  en la  empresa como vía  de autofinanciación o  se distribuye a  los propietarios) = BAI x (1-0,25)

Es deseable que el resultado del ejercicio sea positivo, al menos en el medio plazo (en los primeros años  de  actividad  no  es raro  que puedan darse pérdidas), lo que nos permitirá hablar de la rentabilidad obtenida por la empresa, pudiéndose analizar dicho resultado tanto en términos absolutos como en términos relativos (como porcentaje sobre las ventas), con el objetivo de poder comparar la evolución de nuestros resultados a lo largo del tiempo, así como compararnos con las empresas de la competencia.