Manual práctico de autoempleo 2018

3.1 Tributación empresario individual

Independientemente de la forma jurídica que adopte el empresario para el desarrollo de la  actividad  económica,  el  aspecto  tributario es de suma  importancia.

El sistema tributario es un conjunto de tributos. Para que el conjunto de  tributos  conforme  un sistema tributario es preciso la coherencia, lo que supone la acomodación de esos tributos a unos principios, criterios y objetivos.

Los tributos existen en principio para financiar los gastos públicos, pero esa finalidad recaudatoria no es  el único criterio que se aplica a los tributos, junto a esa finalidad aparecen otros criterios.

El criterio esencial que racionaliza el sistema tributario es el  criterio  del  reparto  de  la carga es decir la contribución al sostenimiento de los gastos públicos  por los ciudadanos que tendrán o no que pagar.  Este  criterio  debe definir  quiénes deben contribuir y quiénes no, si todos lo hacen en la misma cantidad o unos lo harán más que otros, y por último responder o no a criterios arbitrarios de discriminación que en buena lógica serán descartados en un estado democrático.

El criterio de distribución puede ser de carácter personal definiendo de forma coherente la selección y ordenación de los tributos. No obstante pueden existir criterios de distribución de la carga de carácter territorial, contribuyendo más aquellos territorios más desarrollados.

Asimismo otras consideraciones de tipo económico o ecológico pueden distribuir la forma de recaudación de forma que se utilicen los tributos para  luchar contra la inflación, estimular desarrollos productivos sectoriales, o desincentivar determinadas actividades como el consumo de energía contaminante.

El sistema tributario es el resultado de  la  combinación de objetivos, de un compromiso con un modelo económico social y de la evolución histórica. Ello produce contradicciones que forman parte de ese sistema. La finalidad básica que le da la coherencia es la obtención de ingresos para la financiación del gasto público, la finalidad recaudatoria.

Conforme al artículo 26 de la Ley General Tributaria los ingresos públicos que constituyen tributos son los impuestos, tasas y contribuciones especiales. Hay que comenzar recordando el mandato constitucional del artículo 31.1:

Todas las personas contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad  económica  mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad, que en ningún caso tendrá carácter confiscatorio.

De esta declaración se deducen los principios generales  del  ordenamiento  tributario  en España. Este artículo es además de una declaración, un mandato legal y es fuente de derechos y obligaciones para todos sus destinatarios, es decir la  generalidad  de  ciudadanos  y  ciudadanas. De este modo la  Constitución establece los criterios básicos del sistema tributario. Estos criterios ordenadores del sistema afectan al conjunto de tributos tanto del Estado en sentido estricto, como a las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales.