Manual práctico de autoempleo 2018

3 Descripción de la idea y la actividad empresarial a desarrollar.

La “idea” es la que da origen a la nueva actividad empresarial a  desarrollar.  No  obstante,  dar con la idea adecuada que represente una oportunidad de negocio no es tarea fácil, por lo que, antes de elegirla habrá sido necesario analizar y descartar varias. Dicha idea puede surgir, entre otros:

  • De la observación y  análisis  de  la  realidad. Así,  se pueden  detectar nuevas aficiones o formas de ocio, tendencias sociales (como la incorporación de  la  mujer al mercado laboral), cambios demográficos (como el envejecimiento de la población o el incremento de la población inmigrante) o necesidades no satisfechas (en ocasiones también se puede pensar en utilidades alternativas para productos ya existentes).
  • De la imaginación.
  • De la experiencia previa, al haberle proporcionado el conocimiento de un sector, o por contar con ciertas habilidades técnicas. Del cambio del público objetivo inicial (dirigiéndose a nuevos segmentos) o del momento de su utilización o consumo.
  • De la formación académica.
  • De la copia de ideas que ya han funcionado con éxito en países extranjeros. De la aplicación de las nuevas tecnologías.

De esta forma, a partir de la idea el / los emprendedor/es pueden introducir un nuevo producto o la  prestación  de  servicio  nuevo inexistente en el mercado hasta el momento, o bien mejorar algún producto o servicio ya existente en el mercado, o bien copiar algún producto o servicio que se haya comprobado que tiene éxito en otros sitios pero que en la zona todavía no se ha implantado.

Lo importante para que la idea tenga éxito, y se reduzca el riesgo de fracaso, es que represente  una oportunidad de negocio (de respuesta  a una necesidad  no satisfecha, y sea lo más flexible posible para poder adaptarse a los cambios del entorno), que sea atractiva para el público objetivo para garantizar la demanda, y que el/los emprendedor/es cuenten con las habilidades técnicas, aptitudes y los recursos necesarios para que se pueda hacer realidad.

Una vez elegida  la  actividad empresarial a desarrollar ésta constituirá el  objeto social, que ha de ser  definido de la  forma más amplia y genérica posible con  el objetivo de que sea lo más flexible posible y evitar tener que realizar modificaciones futuras.

La descripción de la actividad empresarial permite a terceros saber cuáles van a  ser  los  productos o servicios que va a ofertar la empresa al mercado, así como el sector en el que va a competir la empresa y el ámbito territorial que abarcará.