Manual práctico de autoempleo 2018

1 ¿Qué es un plan de empresa y cuál es su utilidad?

A la hora de decidir crear una empresa, hay que hacerlo desde una planificación global  y a largo plazo, esto es, en cuanto  a la definición de la actividad a desarrollar, valoración de riesgos, capacidad financiera, viabilidad del negocio, estudio de mercado, etc. Todos estos aspectos, como ya veremos, serán recogidos en lo que se denomina Plan de Empresa, documento fundamental en el que se  plasmará  la  idea de negocio y la motivación para llevarlo a cabo.

A lo largo de los siguientes apartados se desarrollarán los epígrafes básicos que han de quedar recogidos en un plan de empresa tales como la descripción de  la  idea de negocio, la presentación de los emprendedor/es, el análisis del entorno y el mercado, el plan de marketing o comercial, el plan de producción,    la política de recursos humanos, y el plan económico – financiero. Otros aspectos relevantes que se han de  tener  también en cuenta son la elección de la  forma jurídica y los trámites  de  constitución.  Dado  que estos  temas  ya han sido tratados previamente en este documento, a lo largo de este epígrafe no se  va a hacer referencia a ellos.

¿Qué es un plan de empresa y cuál es su utilidad?

Se puede definir al plan de empresa (también denominado plan de negocio, o estudio de viabilidad) como un documento escrito que identifica, describe y analiza una oportunidad de negocio, en definitiva, sistematiza  una  idea  de  negocio, examina  la viabilidad técnica (posibilidad  de elaborar el producto, o prestar el servicio previsto), comercial (analiza si existe mercado), económica (estudia si el proyecto genera beneficios y es rentable) y financiera (analiza si no existen problemas de tesorería y cuenta con la estructura financiera adecuada) de la misma, y desarrolla todos los procedimientos y estrategias necesarias alcanzar los objetivos propuestos, así como para convertir la oportunidad de negocio en un plan de empresa concreto.

El hecho de que para la confección del plan de negocio sea necesaria la implicación de los promotor/es, y su reflexión previa sobre las distintas áreas de la empresa, permite detectar posibles problemas y dificultades que pueden  surgir,  así  como la  búsqueda  de soluciones para  solventarlos antes de su puesta en marcha. Esto contribuye a minimizar el riesgo que supone iniciar una nueva iniciativa empresarial. No obstante, su utilidad para el/los promotor/es no se  limita sólo al análisis de la viabilidad del proyecto empresarial antes de su puesta en marcha, sino que también permite el establecimiento de los objetivos a alcanzar y el diseño de las estrategias para  su consecución, así  como,  una vez  iniciada la actividad empresarial resulta de gran ayuda para poder llevar a cabo el análisis comparativo de las previsiones recogidas en el mismo, con los valores realmente  obtenidos  una  vez iniciada la actividad empresarial, y analizar las desviaciones.

La elaboración del plan de negocio tiene interés, en primer lugar, tal  y  como se  ha expuesto anteriormente, para el/los propio/s emprendedor/es para poder analizar sus probabilidades de éxito, entre otros aspectos, pero además también para  otro tipo de agentes que van a interactuar con ellos. Tal es el caso de los posibles colaboradores, los proveedores, las entidades financieras a  las que se las solicita financiación, las administraciones públicas para la determinación de la concesión de subvenciones… El plan de empresa va a constituir, por tanto,  la  carta  de  presentación de  la  empresa ante terceros interesados en la misma. Es por ello, que a la hora de su  redacción  hay  que  tener  claro  quien/es van a ser los  destinatarios finales del mismo, y cuál es el objetivo que se pretende conseguir  (la  entrada de  un nuevo  socio,  la consecución de un crédito de una entidad financiera (quien buscará la rentabilidad del proyecto presentado), la concesión de una subvención por parte de la Administración Pública (quien se centrará en analizar si el proyecto contribuye a la creación de  empleo,  utiliza las nuevas tecnologías o aporta beneficio social, entre otros aspectos), …), para que contenga la información que realmente interese al receptor y nos ayude a conseguir el objetivo propuesto.

El plan de empresa ha de ser redactado de la forma más realista y objetiva posible.

En este sentido, hay que tener en cuenta tanto las posibilidades reales de la empresa a nivel interno, en función de las capacidades, habilidades de los emprendedor/es, e infraestructuras disponibles, como las características del entorno y del mercado en el que se va a competir. Además,  hay que ser  consciente que ha de captar la atención de los destinatarios finales, por lo que, su redacción ha de ser clara, comprensible, y contar con una buena presentación. El lector agradecerá todo  aquello que agilice la  lectura  y comprensión de los contenidos, por lo  que,  la  división del documento en epígrafes, así como la inclusión de un índice en el que se numeren los distintos epígrafes y las páginas en las que se pueden localizar, contar con apéndices y anexos para la información más detallada, o la utilización de tablas, cuadros, gráficos, imágenes, fotografías o figuras, contribuyen alcanzar ese objetivo.

Pero no sólo hay que cuidar la forma, sino también el contenido, así la información que se incluya en el plan de negocio ha de cumplir los requisitos de ser cierta, comparable, actualizada,  de carácter global (teniendo  en cuenta  todas las áreas de la  empresa), y ha de estar estructurada para facilitar su lectura.  Se han de aportar datos que apoyen las hipótesis realizadas, y que permitan convencer al  lector  de  la  veracidad  de  lo  expuesto. Una vez finalizada la lectura del mismo, el lector tiene que quedar convencido de que se encuentra ante un proyecto viable, sólido y rentable.